Historia de LAL

Panorama social que llevó a la creación de LAL
En la década de los 70, Japón empezó a aceptar a los refugiados de Indochina, como residentes de este país. Estas personas que huían de los horrores de la guerra, llegaban cargados de sufrimientos y traumas. En esa época, Japón no contaba con un sistema de apoyo psicológico, motivo por el cual las personas que asistían a los extranjeros en la comunidad empezaron a pedir que se atendiese esta necesidad. Dentro de estas condiciones, a mediados de la década de los 80, en la provincia de Kanagawa, ocurrió una tragedia; un padre de familia, refugiado de Camboya, mató a su esposa e hijos y trató de suicidarse. Durante el juicio, se esclareció la realidad de este hombre saturado de estrés debido a los problemas psicológicos y dificultades en su vida diaria, especialmente en el ambiente de trabajo. A partir de ahí, el tema de salud mental de los refugiados dentro de la sociedad japonesa empezó a ser focalizado.
Por otro lado, para solucionar el problema de escasez de mano de obra de la pequeña y mediana empresa, se hizo la reforma de la Ley de Inmigración en junio de 1990, que permitió la llegada desde Latinoamérica de un gran número de trabajadores, descendientes de inmigrantes japoneses, para hacer trabajos simples. Como resultado, el número de estos trabajadores y sus familias creció súbitamente en un corto período de tiempo, 150,000 trabajadores con sus familias. De esa forma, la comunidad de nisseis y sanseis (1ªy 2ª generación) provenientes de Latinoamérica se convirtió, después de las comunidades china y coreana, en la tercera comunidad extranjera más grande en Japón,.
Los trabajadores extranjeros de esta época no tenían conocimiento ni información sobre Japón y sus costumbres, de la misma manera Japón no estaba preparado para recibirlos, lo que dio motivo a la aparición de una serie de problemas.


Circunstancias que llevaron a la creación de LAL.
Dentro de este panorama, en 1992, con la intención de tratar el problema de salud mental del extranjero, el gobierno de la provincia de Kanagawa, hizo una propuesta a Yokohama Inochi-no-Denwa para la creación, dentro de su misma filosofía, de una línea de atención telefónica en lengua extranjera. En un principio, este servicio tenía como objetivo principal el apoyo a los refugiados de Indochina (Laos, Camboya, Vietnam) así como el apoyo a los trabajadores latinos, cuyo número comenzaba a crecer en esta provincia. Después de muchos debates, en septiembre de 1993, empezó a funcionar el servicio de atención en lengua extranjera, nombrado “La Voz Amiga”. Al inicio, la intención era crear un servicio de atención en diferentes idiomas, pero debido a la dificultad de encontrar personas en las diferentes comunidades que pudieran dedicarse a este trabajo de voluntariado (sin compensación monetaria), el servicio se limitó a la atención en lengua portuguesa y española, por la posibilidad de encontrar voluntarios capaces de atender en estos idiomas. El entrenamiento inicial se llevó a cabo con la ayuda del entrenador de TELL (línea de atención telefónica en inglés) y el primer grupo de voluntarios fue preparado en el entrenamiento que se realizó de junio a octubre del mismo año. Fueron seleccionados 26 voluntarios entre ellos muchas personas de sexo masculino y nacionalidad japonesa, quienes conocían la lengua por haber trabajado en el exterior. Al terminar el curso, aprobaron 23 personas, que fueron los pioneros de la línea de atendimiento. Más tarde, el nombre del servicio cambió a LAL (Línea de Apoyo al Latino) que se conserva hasta la fecha.
Actualmente, cerca de 60 voluntarios de más de 10 diferentes nacionalidades, la mayoría de América latina, se dedican al servicio de atención telefónico. Podemos decir que LAL es un modelo de convivencia armoniosa multicultural dentro de la sociedad japonesa.
La actividad de LAL recibe un subsidio municipal de la ciudad Yokohama y la prefectura Kanagawa.